El sobre entrenamiento y el descanso

El sobre entrenamiento y el descanso
  • ¿Cuánto entrenamiento necesitan nuestros hijos?
Valencia, 22/02/2018 07:02, por C.D. Dominicos - Levante U.D.
general

¿Cuánto entrenamiento necesitan nuestros hijos? ¿Les apuntamos a las actividades correctas? ¿Acertamos cuando los apuntamos a “todo lo que podamos”? ¿Qué más cosas influyen en su rendimiento?

Son muchas las preguntas que nos hacemos a diario los padres de nuestros hijos deportistas, y buscamos respuestas convincentes que nos ayuden a estar tranquilos, y sobretodo a saber que estamos poniendo todos los medios para facilitar el aprendizaje y la mejora de los nuestros.

En el deporte, y lo digo por experiencia, hay muchos factores que intervienen en el desarrollo del jugador. Podemos entrenar todos los días, entre 2 y 3 horas y eso no garantiza que después en el partido o la competición del fin de semana el resultado vaya a ser positivo. En el deporte, no existen las matemáticas, y eso es lo que lo hace algo grande. Pero, si ponemos los medios necesarios para ello, nos podremos acercar al resultado que buscamos.

Dentro de los factores que intervienen en la mejora de nuestros hijos deportistas, están los que forman parte de un entrenamiento invisible, es decir, que aún no estando dentro de los entrenamientos específicos con el equipo, sí que influyen en el rendimiento del jugador, como puede ser el descanso, el evitar el sobre entrenamiento, el calzado, la alimentación, la psicología o la fisioterapia. Todo ello, de manera independiente no tiene resultado pero si sumamos cada uno de ellos, nos acercaremos a conseguir buenos resultados.

Concretando uno de estos aspectos, hay que señalar que muchos padres se preocupan y llenan su cabeza con la idea de que cuantas más horas dediquen sus hijos a entrenar, mejores serán. Esto no es así. Sí que hay un porcentaje importante de éxito en la rutina de entrenamientos, pero hay que tener en cuenta un factor fundamental, que es el sobreentrenamiento, o lo que es lo mismo, una falta de descanso correcto.

Llevar a entrenar a tu hijo lunes y miércoles, que entrene con los mayores el jueves, que vaya a tecnificación o entrenamiento específico los viernes, partidos con su equipo el sábado, y entrenarlo el domingo en casa durante los meses de competición. Aprovechar el mes de julio y agosto para apuntarlo a las actividades de tal Club, e inscribirlo en Torneos de Verano. Y para colmo, aprovechar los días de descanso de Pascua y Navidades para apuntarlo a un Campus de otro Club. ¿Exagerado? Nada más lejos de una realidad que cada vez se hace más normal en el deporte y no se ve como algo inadecuado. Sin desmerecer para nada las actividades extra propuestas por los Clubes, muchas de las cuáles son de buena calidad formativa y humana ¿Os imagináis que en vuestro trabajo, el jefe os apuntase durante vuestros periodos de descanso, vacaciones o fines de semana, a actividades relacionadas con aquello a lo que os dedicáis, más allá de si son provechosas o no?

Es importante, en primer lugar, señalar que estoy convencido que vuestros hijos aman el deporte, y aprovechan cualquier momento para “jugar” tanto si están en el parque, como recién salidos del entrenamiento o en eventos familiares. Pero el concepto de “jugar” en este caso es diferente. No siguen unas normas, no tienen unos ejercicios a realizar, y no tienen una corrección constante basada en normas tácticas. Este tipo de “juego” puede ser una de las opciones para sus periodos de descanso. Pasar una tarde en el parque jugando con amigos, jugar un 3×3 en la playa con familiares o jugar a darle al larguero desde 15 metros con el hermano mayor o intentar meter canasta desde el medio campo. Todo aquello que sea este tipo de actividades “no regladas” ayudan a su desarrollo y a ver el deporte en su vertiente lúdica, es decir, ver el deporte como un juego, que es algo que nunca deben perder para tener siempre esa motivación por el mismo, tan necesaria para rendir.

En segundo lugar, hay que señalar la importancia del descanso, físico y psicológico. Muchos expertos nos hablan de que es tan importante recuperarse de un entrenamiento como realizarlo. Hay que saber que la rutina de tanto entrenamiento puede tener consecuencias negativas a corto plazo en forma de fatiga, o a medio plazo con una falta de “apetito deportivo”. Saber descansar es tan importante como entrenar con el mejor experto. En ello, las horas de sueño también juegan un papel importante, pero eso ya lo trataremos en otro de nuestros artículos.

Ya en tercer lugar, hablamos del sobre entrenamiento, ese aspecto que es difícil de identificar, pero que tiene consecuencias no deseables en nuestros hijos. Dejar de sonreír en los entrenamientos, no hablar de las cosas que pasan en los entrenamientos en el coche de camino a casa o estados de decaimiento en el colegio en forma de un bajón en las notas respecto al trimestre anterior son algunos hechos visibles de que algo está pasando en la cabeza y los músculos de nuestro hijo, aunque no siempre sepamos identificarlo y relacionarlo con el exceso de ejercicio. La mejora de un niño viene cuando hay una actitud de predisposición a aprender, por lo que si la motivación es cada vez menor, nos encontraremos que el niño deja de mejorar o “se estanca” a lo largo de un periodo.

¿Cómo podemos ponerle remedio? Existen muchas maneras de plantear soluciones a estos aspectos. Algo tan sencillo como esperar a que nuestro hijo nos pida la inscripción en un campus de tecnificación por él mismo es un hecho palpable de que lo va a coger con ganas y va a lograr los efectos deseados de mejora. Otra solución es seleccionar bien el lugar y las cargas de entrenamiento. Entrenar 2 o 3 veces a la semana está bien, junto al partido o competición del fin de semana, pero completar esta actividad con otra de otros deportes el fin de semana puede ser perjudicial. En el caso de que nuestro hijo haga balonmano, no aprovechemos el fin de semana para llevarlo a pádel o natación, por ejemplo.

Mi experiencia como deportista, es que cuando eres un niño, juegas a lo que sea y donde sea, sin ser consciente de si estas sobre entrenado o no, pero que después con el tiempo y la experiencia a lo largo de los años observas que los periodos en los que más has rendido no han sido en los que más entrenamientos a la semana hacías, sino cuando había una carga lógica y repartida, además de periodos en los que tu motivación por la tarea era alta.

Padres, entrenadores y compañeros, haced lo posible para que las ganas no desaparezcan de vuestros jugadores y deportistas, ya que si lo hacen, puede deberse, entre otras cosas, a un exceso de entrenamiento y de actividades regladas de mejora.

El deporte es bonito en sí mismo, en su aspecto lúdico. No lo perdamos.

TEXTO: KIKO BERROCAL –Licenciado en CAFD, Graduado en Magisterio y Diplomado en Fisioterapia. Coordinador fútbol sala Levante UD-CDDominicos. Exjugador profesional de fútbol sala, (Levante FS, Azkar Lugo, Armiñana Valencia y Playas de Castellón).

FOTO: MAR SORIA

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